VIVE CON SENCILLEZ Y OTRO MODELO DE DESARROLLO NOS HARÁ FELICES.

«Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir» es el lema de la nueva campaña que tiene como eje principal la propuesta de caminar juntos hacia un nuevo modelo social más humano, evangélico y justo.

Estamos invitados a vivir este tiempo de Navidad como una oportunidad para cuestionarnos sobre nuestras elecciones personales y colectivas cotidianas en relación con el consumo, la sostenibilidad y la utilización de los recursos. El efecto de nuestras opciones tiene consecuencias directas sobre el planeta y el resto de las personas que habitamos en el mundo, en nuestras ciudades y pueblos.

  • Vivir la sencillez es no necesitar tener muchas cosas para ser feliz, no cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a comprar lo nuevo, lo último.
  • Vivir la sencillez es tener más alegría al dar o al compartir, que al recibir, porque has descubierto el sentido de la gratuidad.
  • Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la amistad, de la cercanía y del encuentro humano con los demás.
  • Vivir la sencillez es sentir cercanas a miles de personas que viven injustamente en la pobreza, conmoverte por ello y entonces te movilizas e implicas porque no quieres vivir mejor que ellos.
  • Vivir la sencillez es poner tu confianza y seguridad no en el dinero o en las posesiones, sino en tus bienes espirituales, en tus convicciones y creencias, en tu fe, en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aquellos que te aman y aprecian.

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