Cáritas Española recuerda que la realidad de pobreza y exclusión que Cáritas acompaña cada día tiene rostro de mujer, y denuncia que las múltiples violencias que se siguen ejerciendo hacia las mujeres –tanto sexuales como físicas, laborales y psicológicas— son una consecuencia directa de la desigualdad estructural. Poner fin a todas las formas de discriminación contra mujeres y niñas no es solo un derecho básico, es fundamental para un desarrollo sostenible.

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