Un total de 25 personas de la ciudad de Barbastro y su comarca han participado en el programa Inclusión Activa 2025, impulsado por el Gobierno de Aragón a través del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) y gestionado por Cáritas Diocesana Barbastro Monzón. Esta iniciativa ha permitido desarrollar acciones de activación para la búsqueda de empleo, acompañadas de forma personalizada por un Técnico de Inserción Laboral. Además nos ha permitido ofrecer dos formaciones clave orientadas a mejorar la empleabilidad: un curso para la obtención del carné de carretillero y apoyo para obtener el carné de conducir.
Las personas participantes presentaban especiales dificultades de acceso al empleo y procedían de diversos contextos geográficos y culturales, principalmente de España, Marruecos, países de Latinoamérica y Europa del Este. Esta diversidad ha sido una de las características más relevantes del programa, que ha reunido a participantes con perfiles, trayectorias y necesidades muy distintas.
Se ha trabajado desde diferentes líneas de intervención, adaptadas a la situación individual de cada participante. Mientras que en algunos casos ha sido suficiente una intervención puntual para lograr avances significativos, en otros ha sido necesario un acompañamiento más prolongado e intensivo. En concreto, 18 personas han seguido un itinerario individualizado de inserción sociolaboral, con un seguimiento continuo y acciones específicas orientadas a mejorar sus competencias y facilitar su acceso al mercado laboral.
Durante el desarrollo del programa también se ha detectado un desajuste entre las expectativas laborales de algunas personas y la realidad del mercado de trabajo. En este sentido, la participación en Inclusión Activa 2025 ha supuesto una oportunidad para replantear objetivos y abrir nuevas vías de progreso personal y profesional. Muchas de las personas participantes han comenzado a considerar metas que anteriormente no contemplaban, como realizar formación para el empleo, obtener el permiso de conducir, presentarse a las pruebas de nacionalidad o retomar estudios reglados y certificados de profesionalidad.
Desde Cáritas se valora muy positivamente el impacto de este programa, que no solo mejora las competencias laborales de las personas participantes, sino que también fortalece su autonomía, motivación y confianza. Iniciativas como Inclusión Activa 2025 demuestran la importancia del acompañamiento individualizado y de la formación como herramientas fundamentales para favorecer la inclusión social y laboral en el territorio.
