«El domingo 13 se celebró en la Concatedral de Santa Maria en Monzón la clausura del Año de La Misericordia. Presidida por nuestro Obispo y con la asistencia de mas de 600 fieles de toda la diócesis. En las ofrendasentre  otras se ofreció una llave que simbolizaba la apertura del Año Santo y el cierre del mismo con el que Cáritas presentaba lo que habia supuesto para ella este año de la Misericordia. El director de Cáritas Diocesana al finalizar la celebración leyó el siguiente escrito.

Para Cáritas Diocesana Barbastro-Monzón, la apertura del Año Santo de la Misericordia comenzó con un acto entrañable que, en cierta medida, fue un símbolo de cómo, con el esfuerzo de todos: voluntarios, trabajadores y la colaboración económica de muchos de vosotros, a lo largo y ancho de toda la Diócesis, conseguíamos abrir la puerta del Centro de Inserción Laboral “Valentín Ledesma” para dar una oportunidad a aquellos que han quedado apartados del tren del progreso.

Hoy, con esta celebración, ponemos fin a ese Año Santo de la Misericordia que el Papa Francisco nos ha regalado para que reflexionemos sobre lo importante que es ese don para los Cristianos y lo representamos con el cierre de la Puerta Santa.

Pero como cristianos no estamos hechos para cerrar puertas. Las abrimos a nuestro hermano, sea el que vive al lado, cuando tiene una necesidad, o el que viene de lejos ya sea migrando y huyendo del hambre o buscando refugio de la persecución política o religiosa, la abrimos dando cobijo a quien cae en las garras del juego, de las drogas, del dinero o de tantos becerros de oro que esta sociedad nos pone tan a mano. No hemos de juzgar y debemos mirar con esas gafas de Dios, con ojos que siempre perdonan porque miran llenos de la misericordia que se ha derramado por nuestra Diócesis.

Hemos de abrir las puertas de nuestra iglesia a los jóvenes, que han de encontrar en ella un lugar atractivo para que en una edad en la que es tan fácil desorientarse, podamos acompañarles para que alcancen una vida plena también a los ojos de Dios.

En definitiva, tras este año de reflexión, estamos obligados a vivir la misericordia cada momento de cada día con nuestro corazón y nuestra puerta siempre abiertos.

En esta línea, nuestro Obispo pidió a Cáritas Diocesana Barbastro Monzón un gesto, gesto que ha tenido lugar en esta celebración, con la entrega de una llave. Esa llave abre, en el precioso entorno del Valle de la Fueva, en pleno Prepirineo de nuestra diócesis, bajo el amparo de la Virgen de Bruis, una Casa que para Cáritas es símbolo de encuentro y de convivencia.

Ese edificio, que se acondicionó para la realización de colonias de verano para personas con dificultades de movilidad y de todo tipo y que usamos cada año para los encuentros de voluntarios, va a recibir una nueva inversión, para dotarlo, principalmente de una calefacción que permitirá usarlo todo el año así como de los medios para que, con este nuevo impulso, llegue a ser la nueva Betania de la Diócesis Barbastro – Monzón.

Esta llave abre la puerta de la Casa de Bruis para que nuestros jóvenes tengan un lugar donde tener un ocio lejos de drogas y falsas quimeras y cerca de Dios, donde los matrimonios o las familias puedan reunirse y pasar un agradable rato en un lugar idílico al tiempo que reflexionan sobre lo que es darse los unos a los otros o donde nuestros mayores puedan encontrar la convivencia y compañía que a veces tanto necesitan.

Cáritas Diocesana abre la puerta de su Casa de Encuentro y la pone a vuestra disposición, a la de todos los cristianos de la Diócesis Barbastro-Monzón y por eso os hacemos entrega hoy de esa llave que os abre la puerta de nuestra casa, que ya es la vuestra, a todos.

Ese es nuestro gesto. Cáritas Diocesana va a poner los medios. Ahora está en todas nuestras manos que sepamos darle uso a esa nueva Betania de la Diócesis, llenarla de contenido, llenarla de nueva ilusión, de nuevos proyectos, en definitiva, llenarla vida,  para mayor gloria del que nos inspira. Con esa ilusión os abrimos la puerta.